Esa noche en vela recordé aquellas lejanas lágrimas que, aunque tú no supiste ni sabrás nunca, llevaban tu nombre. De los millones de veces que escuché esa canción tan sólo para sentirte cerca. Los días vacíos de tu ausencia, los cosquilleos que recorrían mi cuerpo cada vez que me mirabas. Y me doy cuenta de que tengo miedo.
Miedo de no sentir nada si me ves, de ser capaz de aguantar para siempre el que tú no estés. De no sentir nada cuando los acordes de esa vieja canción resuenen en mis oídos sordos. De no llorar más por ti.
Porque será entonces cuando descubra que he perdido el amor y la partida, la razón y las ganas de ti.
Miedo de no sentir nada si me ves, de ser capaz de aguantar para siempre el que tú no estés. De no sentir nada cuando los acordes de esa vieja canción resuenen en mis oídos sordos. De no llorar más por ti.
Porque será entonces cuando descubra que he perdido el amor y la partida, la razón y las ganas de ti.
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