Era un día gris, de claridad increíble. El típico día que la gente considera monótono, largo y aburrido. La gente caminaba arriba y abajo con sus caras serias, con sus miradas vacías, saturados de trabajo y estrés. Para todos era un día normal. Gente que hablaba, gente que esperaba, gente que se desesperaba, gente importante, gente que no parecía serlo tanto. Personas abrumadas, absurdas, sumisas, pensativas, depresivas, problemáticas, sin suerte.
Y en mitad de todo aquello, ella sonreía. Y nadie más que ella sabía por qué.