La monotonía había inundado sus vidas. Dormían juntos todas las noches, pero soñaban por separado. Sus palabras se volvieron vacías y sus miradas, huecas. Habían olvidado tonterías, como sus colores favoritos, las noches bajo las estrellas, el sabor de la lluvia en los labios del otro... ya no recordaban detalles, como que se habían querido con toda su alma.
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