24.10.11

Llega el otoño. Las hojas caen de los árboles. El frío se esconde en las noches largas y la lluvia empaña tus cristales de mi memoria. Quisiera que empañase también tu recuerdo.
Siento frío. Y no me valen abrigos que no sean tus abrazos, no me sirve otro calor que no sea el de tus dulces palabras. Pero tú no estás.
Este otoño va a ser largo. Antes o después llegará a la primavera. Aunque puede que para ese entonces, el corazón se me haya helado.

13.10.11

Se me está acabando el cigarro.
Entre el humo casi puedo entrever tus rasgos, sentir tus besos, oler tu aroma.
Sueño con el día en que me digas “te quiero”, que suene tan real que por un glorioso instante me hagas sentir que es cierto.
Pero ese día no llegará, tú no me quieres y yo ni siquiera fumo.

19.9.11

A veces pienso cómo se puede echar de menos algo si yo juraba que en mis sueños estabas a mi lado, que tus labios me besaban y que el tiempo se había parado. Nada más existía porque nada más importaba... Pero desperté y todo había un sueño del que ojalá nunca despertara.

18.9.11

Recuerdo cuando me sentaba en tus rodillas, y nos planteabamos un futuro que nunca ha sido. Yo te hablaba de mis sueños, de mis ansias de libertad que no acababas de entender... También de que quería tener el pelo tan largo como las princesas de los cuentos de hadas. Siempre, desde pequeña he soñado con eso. Un deseo estúpido, infantil; pero un sueño al fin y al cabo.
No te haces idea de cuanto me ha crecido el pelo en todo este tiempo, pero ya no me importa, porque tú no has estado ahí para verlo. Creo que me lo cortaré de nuevo. Todo sea para que, si el destino vuelve a juntarnos, me reconozcas.

7.9.11

Te he querido a rabiar, que te juro que el corazón me latía más fuerte cuando te veía, que había una luz en tu mirada, que la suerte consistía en que aparecieras en mi rutina. La esperanza consolaba mis días, y el pasado importaba porque no estabas en él.
Te he odiado a más no poder, he deseado que abrieras los ojos y sólo me vieras a mi, que comprendieras que si estaba ahí era sólo por ti. He sufrido, he llorado, he callado.
Pero no me quejo, porque es ahora cuando sé que hay una cosa peor que todo eso, y es... no sentir NADA.