19.9.11

A veces pienso cómo se puede echar de menos algo si yo juraba que en mis sueños estabas a mi lado, que tus labios me besaban y que el tiempo se había parado. Nada más existía porque nada más importaba... Pero desperté y todo había un sueño del que ojalá nunca despertara.

18.9.11

Recuerdo cuando me sentaba en tus rodillas, y nos planteabamos un futuro que nunca ha sido. Yo te hablaba de mis sueños, de mis ansias de libertad que no acababas de entender... También de que quería tener el pelo tan largo como las princesas de los cuentos de hadas. Siempre, desde pequeña he soñado con eso. Un deseo estúpido, infantil; pero un sueño al fin y al cabo.
No te haces idea de cuanto me ha crecido el pelo en todo este tiempo, pero ya no me importa, porque tú no has estado ahí para verlo. Creo que me lo cortaré de nuevo. Todo sea para que, si el destino vuelve a juntarnos, me reconozcas.

7.9.11

Te he querido a rabiar, que te juro que el corazón me latía más fuerte cuando te veía, que había una luz en tu mirada, que la suerte consistía en que aparecieras en mi rutina. La esperanza consolaba mis días, y el pasado importaba porque no estabas en él.
Te he odiado a más no poder, he deseado que abrieras los ojos y sólo me vieras a mi, que comprendieras que si estaba ahí era sólo por ti. He sufrido, he llorado, he callado.
Pero no me quejo, porque es ahora cuando sé que hay una cosa peor que todo eso, y es... no sentir NADA.

23.6.11

A veces miro atrás en el tiempo, en el baúl de los recuerdos de mi memoria, que no siempre olvida todo lo que quisiera. Recorro las huellas de mi pasado y entonces me doy cuenta de que cada paso dado ha sido en tu nombre. Que tú has sido siempre un motivo para seguir adelante, para saber que si todo salía mal daba igual, porque ahí estabas tú. Ya podía arder la tierra o hundirse el cielo, que nada parecía importante mientras pudiera soñar con tus abrazos.
Ahora que estoy revisando cada paso dado, cada error cometido, que mi tiempo se ha parado, que todo parece salir al revés de como espero; justo en este instante, en el que la tierra quema y el cielo se me cae encima... ¿dónde te has metido?

15.4.11

La monotonía había inundado sus vidas. Dormían juntos todas las noches, pero soñaban por separado. Sus palabras se volvieron vacías y sus miradas, huecas. Habían olvidado tonterías, como sus colores favoritos, las noches bajo las estrellas, el sabor de la lluvia en los labios del otro... ya no recordaban detalles, como que se habían querido con toda su alma.