19.3.12

No quería de ti un "Nunca te olvidaré", por bonito que sonase. Ni siquiera un "Te recordaré". Ojalá nunca hayas tenido ocasión de olvidarme ni de recordarme por el simple hecho de que estés aquí, y que no te hayas ido de mi vida ni yo de la tuya.

20.2.12

Que te vayas de mi vida dejándome más pena que gloria tú te lleves, que te vayas como un día viniste, sin prisas, sin avisos, sin un por qué, y que no me digas adiós, así como ningún día dijiste hola. Lo políticamente correcto sería desearte lo mejor, pero nadie ha dicho que quiera serlo, y lo que en verdad querría es que la vida te tratase mal. No te mentí cuando te dije que ojalá no te hubiera conocido nunca, porque la escasa felicidad a tu lado no compensa, ni de lejos, tantas lágrimas.

7.1.12

Es posible que algún día me canse de creer que quienes fallaron fueron las circunstancias, y no el uno al otro. Dejar de pensar en todo aquello que debí hacer y no hice, en aquello que no fue y pudo haber sido; porque no puedo cambiarlo y, en cierto modo, tampoco sé si quiero. Parar de fantasear imaginando que vuelves, o que un día despertaré y nada de esto habrá pasado, y que, como un mal sueño, se desvanecerá con tan sólo abrir los ojos. Olvidar de ti lo bueno, además de lo malo, para así no idealizarte, no echarte de menos.
Ser capaz de asumir de una vez por todas que hemos sido culpables de todas y cada una de las cosas que hemos vivido.

21.12.11

Si es verdad eso que dicen de que los sueños se cumplen, que son premonitorios, seré la persona más feliz del mundo. Sueño que vuelves, en mil lugares, en mil momentos, pero con la misma mirada y la misma disculpa en tus labios. Me dices que lo sientes, que no nos vamos a rendir, que vamos a recuperar todo el tiempo que nos ha sido quitado, que me vas a devolver todo cuanto te di.
Ayúdame a demostrar que quien dice que en la vida no hay segundas oportunidades, miente.

4.12.11

Acaríciame. Bésame. Susúrrame palabras bonitas al oído y juguemos a que tú crees que me las creo. Finjamos que nos necesitamos, que le dimos esquinazo a la soledad. Que nada podría romper algo así, aunque sea simplemente porque no exista y no haya nada que romper.